Ves poco de juego, duermes unas cuatro horas y pasas ocho en la carretera. Comes un sándwich y una sopa fría. Cierras los ojos cuando el sol está saliendo y estás despierto, en el centro de la ciudad, junto a algún monumento, cuando los empleados recogen la basura, los desperdicios del día. Lo siento mucho. Me gustaría decirles otra cosa, pero así es, por lo general, la vida de un periodista en una Copa del Mundo. O, al menos, es el ritmo que nos gusta manejar.
- David Faitelson |